jueves, 7 de junio de 2012

Solari Irigoyen declaró como testigo

Solari Yrigoyen: “los asesinatos eran dirigidos hacia quienes éramos contestatarios”

Con un auditorio bastante concurrido, fundamentalmente por adolescentes y jóvenes, inició ayer una nueva audiencia por el juicio de la “Masacre de Trelew”, que se lleva a cabo en el auditórium del Cine Teatro Municipal de Rawson. La jornada inició puntualmente, a las 10 horas, con el testimonio de Hipólito Solari Yrigoyen, ex senador radical, quien relató innumerables anécdotas sobre persecuciones vividas, cómo era la situación política en el año 1972 –y en años anteriores y sucesivos-; no se cansó de repetir que “no fue un hecho aislado” y reiteró en varios oportunidades que la represión, persecución y asesinatos estaban dirigidos hacia gran parte de la sociedad civil, quienes “éramos contestatarios”, aseguró.
 
Qué sucedió aquella semana
 
Solari Yrigoyen, convocado como testigo por la Fiscalía y la querella, brindó un extenso y contundente testimonio ante el Tribunal Judicial y el público presente, si bien no estuvo en la región el día en que sucedió la “Masacre”, aseguró que de múltiples fuentes directas y muy allegadas conoce perfectamente qué fue lo que pasó, cómo se suscitó la fuga, el traslado de los presos hacia la Base Almirante Zar, y el posterior fusilamiento, aunque aseguró que desconoce quién dio la orden para que dispararan contra los presos políticos.
Así, aseguró Solari Yrigoyen en su relato: “El 15 de agosto los presos de la cárcel de Rawson tomaron la cárcel y se dispusieron a dejar la misma, a fugarse de la prisión que estaban sufriendo, algo les falló con los contactos externos y solamente pudieron salir seis de esos presos, que llegaron hasta el viejo aeropuerto de Trelew y secuestraron un avión de la empresa Austral con el cual se alejaron del país, se fueron a Chile vía Puerto Montt y después a Santiago. Estos seis presos fueron aceptados como asilados por el gobierno de Salvador Allende en Chile, y un tiempo después volaron a Cuba donde creo que se radicaron. Sé también, porque yo era muy amigo del embajador de Chile en Buenos Aires, que el gobierno de Chile recibió muchas presiones de parte del gobierno argentino para que no les dieran asilo y los devolvieron, pero Salvador Allende obró conforme a la tradición del país y les dio asilo”.
Luego se refirió a aquellos que no pudieron tomar el avión, quienes fueron detenidos en el aeropuerto y decidieron rendirse con ciertos condicionamientos, entre ellos la presencia periodística y la promesa de ser llevados a la Unidad 6 de Rawson, cuestión que no ocurrió “subieron a un ómnibus que había sido enviado para sacarlos de ahí, y en ese ómnibus con los 19 presos subieron algunos periodistas (…) Una vez que subieron al ómnibus, dijo el Capitán Sosa que no podía llevarlos por la situación en que se encontraba la cárcel, pero que serían llevados a la Base, pero que les daban las garantías que ellos querían tener sobre su vida, sobre su seguridad, presumo. Fueron todos hasta la puerta de la base Almirante Zar y ahí los bajaron, quienes los acompañaron que eran los testigos, y de alguna manera los garantes de la seguridad, tuvieron que retirarse.”
 
“¿Cómo le consta?”
 
Tras el minucioso detalle de Solari Yrigoyen, quien recordó cada detalle, cada anécdota sobre él y los demás, como por ejemplo los restaurantes donde había ido y le habían negado servirle comida por órdenes del gobierno, sobre una situación donde lo encarcelaron por disturbios cuando no había ocasionado nada, entre otras cuestiones, el presidente del Tribunal le preguntó “¿Cómo le consta?”, ya que Solari Yrigoyen no había estado presente ni el día de la fuga ni de la Masacre, así el testigo aseguró que le consta porque se lo han relatado muchas personas que estuvieron presentes, tales como el juez Alejandro Godoy, su vecino y amigo; Abel Amaya, médico y “entrañable amigo hasta la muerte”; el periodista Héctor Castro, su amigo, entre otras fuentes.
Acerca de su persona, relató: “Cuando ocurrieron estos hechos yo estaba en Buenos Aires, ni bien me enteré lo que había ocurrido, me tomé un avión y me vine para acá porque estaba en la cárcel quien era mi defendido, el líder gremial Agustín Tosco (…) Llegué a la zona, lo ví a Amaya para ir a la cárcel de Rawson, fuimos, y obviamente no nos dejaron entrar, la cárcel estaba en manos de la Gendarmería, tampoco nos dieron noticias de cuando lo podíamos ver, esto fue el día 16 o 17 de agosto.”
 
Onganía, un hombre “limitado”
 
En alusión al contexto político que se vivía por allá por 1972, el ex senador aseguró una y otra vez que no se trataba de hechos aislados, sino que formaban parte de un plan sistematizado para eliminar a quienes pensaban diferente.
“Estos no fueron hechos aislados, cuando se derrocó al gobierno constitucional de Arturo Illía, el 28 de junio de 1966, asumió un gobierno provisional al mando del general Onganía, era un hombre que no tenía ninguna idoneidad para el cargo, si él hubiera decidido hacer política en lo civil, yo creo que no hubiera llegado a ser ni candidato a concejal suplente, era un hombre muy limitado (...) Hubo un plan, que se creó dirigido a una parte de la población civil, entre los cuales yo me inmiscuía, que éramos contestatarios de la legitimidad que pretendían tener desde ese gobierno. Fue un plan permanente, generalizado, sistemático, que permitía combatir a cualquiera que sea disidente. Tengo muchas pruebas, inclusive personales directas.”
 
Un régimen cruel
 
Así también, el ex senador se refirió a ciertas características de aquel régimen que fusiló a los presos en agosto de 1972, aseguró que era un régimen muy cruel. “Durante aproximadamente un mes no pudimos ver a nuestros defendidos, después de un mes se les levantó la prohibición, que después Quiroga dijo que no la había dictado, y por primera vez lo pude ver a Agustín Tosco, pero las condiciones habían cambiado, lo vi a Tosco mucho más flaco, lo habían rapado y vestía uniforme de preso, esos multicolores, y me enteré que estaban bajo el régimen de presos de máxima peligrosidad (…) Era un régimen tremendo, un régimen típico de un campo de concentración, donde los presos sufrían torturas, y además un trato cruel, inhumano y degradante.”
Y agregó que “insisto, lo del 22 de agosto no fueron hechos aislados, era un régimen que quería perdurar en el tiempo, indefinido, lo hizo público desde que llegó y que había establecido un sistema de represión permanente, generalizado, para reprimir a cualquiera que fuera contestatario de la legitimidad que se atribuían pero que para nosotros no tenían (…) Esa es la explicación que yo doy, fue todo una política represiva que era parte de un régimen dirigida hacia una parte importante de la sociedad civil, yo integraba ese sector.”