viernes, 8 de junio de 2012

Masacre de Trelew fue “un ensayo general del terrorismo de Estado.”

Angélica Sabelli
El doctor Rodolfo Mattarollo brindó su testimonio en el marco del juicio por la “Masacre de Trelew” que se desarrolla en el Cine Teatro José Hernández de la ciudad capital, el testigo declaró por su rol como abogado de presos políticos al momento en que se desató la fuga y posterior masacre que le costó la vida a 16 presos el pasado 22 de agosto de 1972. Así, Mattarollo vino a ratificar la hipótesis de la querella respecto a la existencia de un plan sistemático para exterminar a la disidencia, y aseguró que la Masacre de Trelew fue “un ensayo general del terrorismo de Estado.”  Las audiencias se retomarán a partir del 25 de junio a las 16 horas.
Mattarollo declaró por el término de dos horas, aportó datos muy precisos, innumerable cantidad de nombres, y anexó a la causa documentación, entre ellas una foto de una rueda de prensa de la que él participó, un artículo periodístico de la época y un libro de su autoría.
 
Testimonio
 
Así inició Mattarollo su relato: “Yo era abogado defensor de presos políticos y sindicales, nucleado en la Asociación Gremial de Abogados de Buenos Aires, como miembro de una asociación que contaba con 150 abogados, de los cuales 130 están hoy desaparecidos. Cuando se produce la fuga del penal de Rawson, un grupo de abogados de la Gremial decidimos viajar a Trelew y a Rawson porque pensamos que era una necesidad para el patrocinio de nuestros defendidos, en el sentido de resguardar su integridad física y personal, en una situación de evidente tensión que se había creado. No conseguimos hacerlo de otra forma, tuvimos que alquilar remises, y en esa situación viajamos desde Buenos Aires.”
Así, en su relato pausado, continuó detallando las cruentas situaciones vividas por aquellos años, los casos de tortura, picanas, persecuciones, detenciones ilegales y demás situaciones que eran moneda corriente ya por el año 1972, antes de que se instalara la dictadura militar del ´76, por lo cual el testigo afirmó una y otra vez que este caso fue una especie de ensayo de lo que vendría después, y que la “Masacre de Trelew” tenía los mismos objetivos de sembrar el terror.
“Nos encontramos con una situación de extrema tensión y de imposibilidad de ejercer cualquier acción de tipo legal. En aquel momento existía un margen de legalidad, por cierto restringido, insuficiente, fuimos objeto de atentados en nuestros estudios, de colocación de bombas que destruyeron nuestros estudios”, e incluso fue detenido en su breve estadía en Trelew, después del 15 de agosto de 1972 pero antes de la Masacre del 22 de agosto, por averiguación de antecedentes según le informaron.
“Decidimos volver a Buenos Aires (después de la fuga y antes de la Masacre), allá nos enteramos de lo ocurrido el 22 de agosto y nos dispusimos a realizar una conferencia de prensa en la Asociación Gremial de Abogados de Buenos Aires que a su vez se vio frustrada por la colocación de una bomba (…) en la conferencia de prensa improvisada damos cuenta de nuestra experiencia previa y cómo había un clima ominoso en el sur que nosotros percibimos y que nos llevó, después de reiterados esfuerzos, a decidir volver a la capital”
 
Un ensayo general
Entre las anécdotas que relató el testigo, gran parte de ellas se encontraba su amigo Luis Eduardo Duhalde, quien fuera subsecretario de Derechos Humanos, recientemente fallecido. Así, contó: “Estábamos ante lo que llamábamos muchas veces, el doctor Duhalde y yo, un ensayo general del terrorismo de Estado, porque esto había adquirido ya contornos de una gravedad y de una evidencia palmaria de la responsabilidad de las Fuerzas Armadas y de los más altos cargos del Estado (…) Sentíamos la inutilidad de hacer una denuncia porque esto era una política de Estado realmente, el margen de legalidad existía -y hay que reconocer que desapareció del 76 en adelante-, pero ya se comenzaba a dibujar, insisto, esta situación en la cual la legalidad o no legalidad era engañosa, en la medida en que se presentaba la tortura, se colocaban bombas contra los estudios jurídicos, de modo tal que sentíamos que se preparaba ya para otra etapa, desgraciadamente no nos equivocamos.”
 
Crímenes de lesa humanidad
 
Los fundamentos de la Fiscalía y de la querella van dirigidos a comprobar que la masacre se enmarca en hechos de lesa humanidad, por tanto son imprescriptibles, así Mattarollo se refirió a los crímenes de lesa humanidad “me parece que se cumple a partir de los inicios de los 70, tiene a Trelew en esos ensayos generales como decíamos con Duhalde, que todavía tienen que carácter de experimental pero que tiene las características de sistematicidad porque lo que busca justamente es dar ese mensaje ambiguo, por un lado ocultar la responsabilidad, los señores que lo cometen dan explicaciones inverosímiles y contradictorias, que recopiló Paco Urondo, y al mismo tiempo envían un mensaje que difunden a partir del terror, la parálisis y la apatía (…) Una característica del terrorismo de Estado es que oculta su responsabilidad directa, lanza un mensaje de terror a la población.”
Además, agregó que según su parecer, el crimen de lesa humanidad tiene aspectos que son disyuntivos, puede ser sistemático o masivo, la combinación entre represión legal e ilegal, entre mensaje encubierto y un mensaje abierto, lo cual es característico del sistema desde sus orígenes, “lo que busca justamente es sembrar el terror, por eso se habla de terrorismo de Estado” y aseguró que “en todo caso aquí comienza un germen del terrorismo de Estado”.
 
Como el régimen nazi
 
Un buen tiempo de su testimonio fue dirigido hacia comparar el régimen nazi con lo que sucedió tanto en Trelew como en el país durante las dictaduras militares, así indicó que en su exilio en Francia tuvo la oportunidad de conocer a personas que tuvieron experiencias en los campos de concentración nazis, así comparó los casos de desaparición forzada de Alemania e indicó que utilizaron el mismo método, “desaparecer en la noche y niebla” para “sembrar en la población un efecto de terror”, esto ha pasado y “quizás ha sido perfeccionado por nuestros dictadores”.
Por otro lado, destacó el rol fundamental de la prensa, ya que la estrategia de los abogados defensores de presos políticos consistía en la información rápida, el contacto con los familiares y la prensa, “por eso también es que hay muchos periodistas desaparecidos seguramente, porque son blanco de la represión porque se trata de desarticular la estructura de defensa.”
 
No hay crimen perfecto
 
Así, de modo contundente, Mattarollo manifestó: “Yo creo que ya la cárcel de Rawson es parte de la sistematicidad, porque son lugares de alta seguridad (…) por eso son distintas piezas que se combinan, el asesinato, la tortura, tratar de mortificar a los presos de las cárceles, como se va a hacer de cara al golpe militar del 76, pero ya el sistema está pensado en función del desgaste moral de los detenidos en una escala que no se conocía en la Argentina con anterioridad.”
Al finalizar su declaración, la defensa le preguntó que si era algo tan sistemático por qué consideraba que asistieron a los tres sobrevivientes, permitiéndoles que vivan, la respuesta sin dudar por un instante, fue “la conclusión es que ningún crimen es perfecto, ya había pasado tiempo cuando se los encuentra vivos, creo que a Bonet no se le dio atención y por eso murió, o sea, hay un elemento de azar en ciertas circunstancias”