martes, 5 de junio de 2012

Aparecieron fotos inéditas de los fusilados en Trelew y citarán a dos nuevos testigos para la causa

Declaró Hilda Bonardi, viuda de Humberto Toschi. Le dio al tribunal fotos de Jorge Ulla, otra víctima, que muestran un disparo a muy corta distancia en el pecho. Contó la reunión en Rawson donde Lanusse prometió a los familiares que los presos saldrían intactos.
Postal del juicio. Una imagen de la audiencia desarrollada ayer en la ciudad de Rawson.
Por Rolando Tobarez

La viuda de Humberto Toschi aportó cuatro fotografías del cadáver de Jorge Ulla, una de las víctimas de la Masacre de Trelew, que muestran con claridad al menos un balazo en el pecho. Las imágenes, inéditas hasta ayer, la recibió la semana pasada Hilda Bonardi y se las aportó el médico Julio Ulla, hermano de la víctima, otro de los 19 fusilados en la Base Almirante Zar el 22 de agosto de 1972. Se trata de fotos color tomadas con el cuerpo dentro del féretro y que ya quedaron incorporadas a la causa. La mayoría de las partes, incluido el tribunal, desconocía su existencia. Y tomó por sorpresa a las defensas.

Según miembros de la querella, el balazo muestra el tradicional círculo de pólvora que rodea el orificio del impacto y que podría demostrar que se trató de un disparo a muy poca distancia. “Es la primera vez que me hacen conocer estas fotos”, aseguró la viuda, que ayer fue la única testigo en la reanudación del juicio en el Cine Teatro “José Hernández” de Rawson. “Esto demuestra que este proceso abrió muchas puertas ya que el hermano de Ulla jamás las había mostrado hasta que me las mandó”.

El médico que envió el histórico material vive en Santa Fe y el fiscal federal Fernando Gélvez pidió que sea citado por el tribunal que juzga a los 5 marinos acusados por los fusilamientos. La idea de la querella es que el hombre brinde más detalles de las circunstancias en las cuales fotografió el cuerpo baleado de su hermano. El pedido de Gélvez fue aceptado por los jueces y Ulla vendrá a la provincia.

Otro dato inédito que brindó Bonardi fue una reunión en Rawson con el presidente de facto Agustín Lanusse. El encuentro se concretó en Casa de Gobierno, en la primera quincena de mayo de 1972, 3 meses antes de la Masacre. Enterados de su visita a Chubut, familiares de los presos políticos de la Unidad 6 pidieron una audiencia que el militar concedió.

Aunque no hablaron, en esa charla estuvieron presentes los ministros del Interior, Arturo Mor Roig, y de Bienestar Social, Francisco Manrique, ambos del gabinete de la dictadura. Bonardi agregó la presencia de Nores Martínez, ministro de Bienestar Social del gobierno provincial. “Le pedimos a Lanusse que se aceleren los procesos contra los presos políticos y que volvieran a tener a sus jueces naturales ya que entonces estaban a disposición de la Cámara Federal (conocida como ´Camarón´)”. Según la viuda, también le exigieron que no haya más torturas a los detenidos en cárceles y comisarías.

Lanusse respondió entonces que los presos seguirían bajo jurisdicción de esa Cámara porque era decisión tomada. Pero a cambio –de acuerdo a la versión que se escuchó ayer- garantizó a sus familiares la integridad física de los militantes. “Lo que en apariencia fue lo más positivo que nos dijo, resultó ser la gran mentira a juzgar por lo que sucedió después”. Cuarenta años después, Bonardi dijo que esa visita de Lanusse en realidad se organizó como un reconocimiento del área para preparar el operativo de eliminación de los guerrilleros. “Vinieron a ver el terreno para saber en qué condiciones estaba y saber cómo terminar de cortar sus vínculos, aislarlos más o desaparecerlos”.

“No me cabe duda de que la decisión de fusilarlos fue parte de un plan ordenado, muy bien pensado y tramado para asestar un golpe a quienes burlaron las decisiones del poder militar”. Para la viuda de Toschi, mediante los fusilamientos la dictadura “logró instalar la pedagogía del terror que ya practicaban y no me cabe ninguna duda de que fue la génesis del terrorismo de Estado que se comprobó después”.

El tribunal también decidió citar como testigo a Eduardo Toschi, cuñado de Hilda. Es porque después de los fusilamientos, el hermano del fusilado reconoció su cuerpo en una comisaría y una escribana que lo acompañaba certificó sus heridas en una escritura oficial: 2 balazos sin orificio de salida en el abdomen, magulladuras en el hombro y en las rodillas y maceramiento en los dedos. “La mortaja estaba completamente empapada de sangre”, dijo Hilda. “Y cuando esos datos se cotejan con las autopsias de Rubén Bonet y otros testimonios, se verifica que los disparos vinieron de un solo lado”.

Pedidos urgentes

El tribunal ordenó enviar un oficio urgente al Ministerio de Defensa de la Nación para que rastree nuevamente en sus archivos el sumario militar que Bautista elaboró al investigar los fusilamientos, como juez ad hoc. Es un material de 400 fojas que nunca apareció pese a los insistentes pedidos de las querellas y que todas las partes consideran muy valioso para definir el rumbo del juicio.

Otro material que nunca apareció pero que los jueces insistirán son los expedientes del juicio civil que Alicia Bonet le inició a la Marina por el crimen de su esposo, Rubén Pedro, a una semana de la Masacre. En esa época, a esa acción se adhirieron otros familiares. Esa causa incluye la autopsia de Bonet que probaría que recibió un tiro de gracia en la nuca, entre otros datos útiles. En este caso el pedido fue para los tribunales porteños. 

Documentación Jorge Ulla