jueves, 24 de mayo de 2012

A 40 años de la masacre de Trelew, los hijos de Urondo presentaron la reedición de “La patria fusilada”

Angela Urondo, hija del poeta y periodista asesinado en 1976 en Mendoza.
Javier y Ángela Urondo presentaron este lunes en Santa Fe -ciudad natal de su padre- la reedición de “La patria fusilada”, la célebre obra que el poeta y periodista asesinado por la última dictadura cívico militar escribió sobre la Masacre de Trelew. Junto al editor, Daniel Riera, destacaron la importancia política y cultural del acontecimiento, en momentos donde los responsables de las 19 muertes le rinden cuentas a la justicia por su accionar represivo. El subsecretario de Derechos Humanos de Entre Ríos, Julián Froidevaux, acompañó a los hijos de Paco en la presentación y los invitó a visitar la provincia cuando en agosto se cumplan exactamente 40 años de la masacre relatada en el libro, por la cual se organizarán una serie de actividades.
La obra se encontró durante 25 años descatalogada, motivo por el cual su reedición en estos momentos constituye un aporte muy valioso a la memoria colectiva del pueblo argentino. Además, cobra un significado especial al relanzarse paralelamente al desarrollo del juicio que investiga los 19 asesinatos que allí se relatan, como así también al proceso por delitos de lesa humanidad llevado adelante en Mendoza, donde Urondo fue asesinado.

Javier destacó la personalidad de su padre, quien “vivió del deseo y no del dogma” y siempre “entendió la militancia desde lo político y no desde lo militar”. Ángela, por su parte, relató que fue la encargada de ilustrar la tapa de la reedición, ya que fue convocada a tal fin por su condición de dibujante e hija del autor: “Me emociona ser parte de algo de papá”, expresó.

“Es un libro imprescindible, pero muy difícil de ser leído”, agregó, argumentando que su contenido le produce un alto impacto emocional.

En esa línea, la hija menor del escritor consideró que “estamos viviendo una situación política totalmente distinta” a la que le tocó atravesar la última vez que visitó Santa Fe, en 2005, donde recién Néstor Kirchner anunciaba la derogación de las leyes que garantizaban a los represores la impunidad.

Froidevaux, quien tiene una relación cercana con los hijos de Urondo por compartir la militancia en reclamo de juicio y castigo, invitó a que la presentación de la reedición de “La patria fusilada” se desarrolle también en Entre Ríos, en el marco de las actividades que la Subsecretaría que encabeza llevará adelante cuando se cumplan 40 años de la Masacre de Trelew.

Los fusiladores por las calles...


sábado, 19 de mayo de 2012

“Poema donde Rubén Pedro Bonet escribe a sus hijos”

Los que lo conocieron pueden atestiguar
que era un duro militante.
Igual lo saben sus torturadores
que no lograron sacarle una palabra.
Pero también es bueno que se recuerde
que su última carta la escribió a Hernán y Mariana
sus hijos de 5 y 4 años.
recién llegado al penal de Rawson
les contó cómo había viajado desde Buenos Aires.
Primero en un camión de celdas sin día y sin noche
y luego en un avión esposado al asiento.
Pero él lo decía como si fuera
una hermosa aventura en la Malasia
-no se olviden de que era para sus hijos-
También les contó que en el penal hacía frío
pero que a él tanto frío le gustaba
y que fumaba y que leía y que tenía en la pared
de su celda pegada la foto de Hernán y de Mariana
junto a la de Carlitos Chaplin.
Les pedía a sus hijos que lo vinieran a visitar
si era posible para el 9 de julio.
Que no faltaran a clase y que le contestaran la carta.
Como Hernán y Mariana no sabían escribir
le enviaron sus dibujos
donde el duro militante tenía en vez de manos raíces
y un alto sombrero de payaso.
El día que se fugó del penal
se ató del cuello una carterita de cuero marrón
con las fotos de sus hijos la de Chaplin y los dibujos
y aún la llevaba cuando lo asesinaron
en la base naval
bien cerca del mar y de una playa
con enormes negras gaviotas.

Vicente Zito Lema

Masacre: la viuda de Bonet ofreció exhumar el cuerpo

El cadáver está en un nicho de Pergamino, provincia de Buenos Aires. Ayer la querellante presentó autopsias que confirman que lo remataron 9 horas después de recibir ráfagas de ametralladora. Y le dijo al tribunal que si no condena a los 5 marinos acusados, “yo igual seguiré luchando”.
Bolso con pruebas. Auxiliada por el secretario del tribunal, Bonet se sienta junto con su documentación.


Alicia Bonet le ofreció al tribunal que juzga la Masacre de Trelew que de ser necesario, se exhume el cuerpo de su marido, Rubén Pedro, que reposa en un nicho de Pergamino, provincia de Buenos Aires. Se trata de uno de los 19 fusilados la madrugada del 22 de agosto de 1972 en la Base Almirante Zar. La intención de la querellante es que los médicos verifiquen que su esposo recibió un tiro de gracia en la nuca luego de sobrevivir 9 horas en la morgue militar. Pese a que pasaron 40 años, se cree que restos como el cráneo siguen intactos y conservan la huella de aquel balazo mortal. El Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia dio por presentada la idea.

Durante 4 horas y ante más de un centenar de personas en el Cine Teatro “José Hernández” de Rawson, Bonet repasó su vida de casada, la fuga de Rawson, los hechos de la Base, su pase a la clandestinidad y su búsqueda de justicia. La escucharon hasta alumnos del Colegio Padre Juan Muzio de Trelew. La audiencia se cerró con su consejo de revisar el cadáver. En el ´72 Rubén fue enterrado pero ahora comparte nicho con sus padres. “Siempre estuve dispuesta a hacer todo lo que fuera necesario para demostrar que lo que declaré es verdad y por si quedaba alguna duda me quedaba la última instancia: que tomen los huesos porque el agujero que tiene es imposible de borrar. Ya di lo máximo que pude”.

Pasaron cuatro décadas pero Alicia recordó que, por ejemplo, el Equipo de Antropología Forense identifica restos óseos de víctimas de la dictadura en peores condiciones que los de su ex esposo. “Sólo hace falta mostrar que tiene una entrada de bala enorme que le rompió el cráneo. Es un tiro de gracia y con eso, ya no se puede pedir más testimonio”.

Bonet es testigo y a la vez querellante. Ayer presentó amplia documentación de la Masacre, su archivo personal. La mayoría consta en la causa pero su valor como prueba es relativo: muchas son fotocopias de originales perdidos o destruidos. Su importancia para la sentencia dependerá del tribunal.

Una causa que ya no está

Por ejemplo, a la semana de la balacera, Bonet inició juicio a la Armada Argentina por el asesinato de su esposo. Pero fue una causa civil que la justicia destruyó por el paso del tiempo, como es regla. Ese expediente contenía una autopsia clave, del 26 de octubre del ´72. Además de balazos en el pecho, brazo derecho y abdomen, los médicos hallaron un disparo en la cabeza que entró cerca de la oreja izquierda y salió por encima de la ceja.

Según la pericia –fue destruida- las primeras lesiones fueron con Bonet de pie. Pero el último balazo fue con arma de puño, de atrás hacia adelante y a muy corta distancia. Él estaba caído y su cabeza apoyada en el piso. Se trató del tiro de gracia. Los forenses lo describieron pero no lo nombraron así. Como “no llamaron las cosas por su nombre”, la viuda impugnó la pericia, hasta que los médicos le dieron la razón a regañadientes en una segunda autopsia. “Me di cuenta que más no podía hacer, ni yo ni los médicos ya que era muy arriesgado para todos. Comprendo esas situaciones porque las viví”.

Dos opciones

Otro dato clave: el certificado de defunción de su esposo –firmado por médicos de la Base- dice que falleció el 22 de agosto a las 12.55 por “muerte violenta” a causa de ese balazo en el cráneo. Pero el supuesto intento de fuga de los calabozos ocurrió a las 3.30. Sólo hay dos alternativas: el certificado de defunción es falso y a Bonet lo remataron de madrugada tras el tiroteo, o sobrevivió herido durante 9 horas y lo mató el tiro de gracia al mediodía. Ella cree lo segundo pero en rigor, ambas hipótesis derriban la versión militar.

“Quiero que algún día alguien me responda quién y por qué asesinó a mi esposo a las 12.55 –dijo Bonet-. Tras el fusilamiento, en ese momento lo mataron por segunda vez y definitivamente. En él se sintetiza la Masacre de Trelew: la decisión de aniquilar a un grupo de jóvenes desarmados porque eran la semilla de la oposición”.

Su viuda aseguró que hubo una orden militar para que los cuerpos sean enterrados de inmediato, en féretros herméticamente soldados y en sus provincias de origen. Pero en la morgue de Pergamino logró una excepción y entró sola, con lápiz y papel, a reconocer el cadáver de su esposo. Había un enorme despliegue militar porque se creía que el Ejército Revolucionario del Pueblo quería recuperar el cadáver.

“Todavía escucho el soplete que abre el cajón –se emocionó-. Era un hermoso muchacho y yo nunca había visto un cuerpo desnudo con balazos. Parecían lunares grandes en el brazo, el pecho y el abdomen. Su cabeza la habían arreglado como si fuese plastilina porque estaba destrozada”.

Tantos datos que presentó ayer la mujer no se hubiesen perdido si se hubiese tratado de una causa penal y no civil. “Pero lamentablemente ignoro por qué se tomó este camino y están todos los abogados muertos. Nadie puede responder”, se resignó Alicia.

Pero no fue sólo de los fusilamientos de lo que habló Alicia Bonet ayer. También graficó con precisión el estado en que ella y su familia vivían antes de las muertes, así como la persecución de parte de las fuerzas de seguridad que sufrieron ella y el resto de las personas vinculadas con las víctimas de la Masacre de Trelew, que en ella significó la clandestinidad y el exilio y que en muchos otros casos culminó en la desaparición o muerte. “Con esa explicación se prueba que en Trelew se aplicó el terrorismo de Estado”, apuntó. Para Kexel, esa contextualización “demostró la continuidad represiva del Estado desde la masacre y la posiciona como punto de partida en el accionar del terrorismo de Estado en el país”.

Sobre el final de su presentación, Bonet miró fijo a los jueces Enrique Guanziroli, Pedro De Diego y Nora Cabrera de Monella: “Sea cual sea su sentencia, ustedes van a escribir una página fundamental y sus nombres quedarán inscriptos en la historia. Si los condenan, ese día los familiares que quedamos vivos podremos enterrar en paz y dignidad a los 19 muertos de Trelew. Y si no, seguiré luchando como hace 40 años”. La sala la aplaudió.
 Por Rolando Tobarez

viernes, 18 de mayo de 2012

Iván Bonet en Trelew: “Estoy muy orgulloso de haber venido”

Iván Bonet, el nieto de Rubén Pedro Bonet, llegó por primera vez a Trelew en busca de su historia.
Las preguntas lo trajeron a Trelew. Y mañana regresa a Francia con las respuestas que consiguió, sin todavía saber muy bien que hará con ellas.

Durante estos días en la zona, Iván Bonet conoció personas y cosas que le ayudaron a completar algunas piezas de esa parte que le falta, que fue su abuelo militante.

Ayer, en el acto por los 39 años de la Masacre de Trelew, el joven francés aclaró: “Esta fue la semana más linda de estos cuatro meses que estuve en Argentina”.

Su permanencia en el país fue motivada por una pasantía realizada en la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), como contacto previo a la maestría en gestión de ONG’s.

En diálogo con Jornada, Iván comentó que su hermano mayor también eligió la dictadura militar en Argentina como parte de sus estudios. Es que su abuela paterna, Alicia, siempre mantuvo viva la historia de Rubén Pedro. “No tengo una fecha cierta desde cuando sé lo que pasó. Nos contaron todo desde que somos chicos”, aseguró Bonet. “Mi abuela estaba involucrada en el tema desde el 72, y los nietos estamos aprendiendo. Se trata de seguir contando la historia, de saber lo que ocurrió, de dónde venimos y de quiénes somos”, agregó.

El joven comentó que su familia avaló su decisión de venir, “pero los que más empujaron fueron los integrantes de la Apdh. Yo pensaba venir pero no estaba seguro y ellos me convencieron. Estoy muy orgulloso de haber venido acá y haber descubierto todo esto”.

“¿Qué es lo primero que le voy a contar a mi abuela?”, reflexionó. Y expresó: “No sé, depende de ella. Porque cuando vaya a verla no sé que va a pasar. Veremos. Creo que empezaré con la semana que pasé en Trelew. Igual yo también tengo preguntas para ellos, así que veremos”.#

jueves, 17 de mayo de 2012

«Nada me sugirió un intento de evasión», confesó Bautista

El ex investigador de la Armada dijo que los tiradores dispararon contra los presos hasta vacias los cargadores y que no gubo disparos de los dos lados
«Era un cuadro impactante ver la cantidad de muertos, sangre. Recorrimos sorteando cuerpos y piernas de los muertos, calabozo por calabozo», relató el procesado Jorge Bautista al declarar ayer en la reanudación del juicio por la Masacre de Trelew y describiendo su impresión del primer contacto con el lugar de los hechos.
   
El ex marino imputado de encubrimiento, fue el enviado de la Armada para investigar lo ocurrido aquella madrugada del 22 de agosto de 1972 en la que fueron fusilados 19 presos políticos.
Dijo que cuando llegó al lugar, nada le hizo pensar en un intento de fuga y que no existieron disparos de ambos lados.
Más de cuatro horas estuvo prestando declaración indagatoria Bautista, quien sólo aceptó preguntas de los integrantes del Tribunal Oral Federal que lleva adelante el juicio, y de su abogado defensor. El resto de los imputados debió esperar en una sala contigua para no escuchar el relato.  Bautista, de 86 años, había iniciado su declaración el miércoles de la semana pasada durante la inspección ocular en la Base Zar, escenario de los acontecimientos, y a la que regresó 40 años después.

Ayer se sentó frente al Tribunal y dejó a un costado un portafolios del que extrajo una carpeta con abundante documentación y anotaciones con las que acompañó gran parte de su declaración.
«Fui con la orden de determinar la responsabilidad del personal militar ante el intento de evasión de un grupo de detenidos alojados en la Base Zar», relató el ex marino sobre su designación como juez ad-hoc que motivó su llegada a Trelew el mismo 22 de agosto del ’72.
 «Pero cuando yo llego a la zona de calabozos y veo el cuadro, ni me acordé de pensar en un intento de fuga», reconoció Bautista. Para que no quedaran dudas, el juez Enrique Guanzirioli le preguntó nuevamente sobre su primera impresión en la zona de calabozos y el procesado ratificó que «nada me sugirió que ahí se podía cometer un intento de evasión, para nada, ni se me pasó por la cabeza».

TIROS DE UN SOLO LADO

Según los testimonios que recogió el propio Bautista de la declaración de los marinos imputados horas después de los hechos, el preso Mariano Pujadas habría atacado al capitán Luis Emilio Sosa cuando éste recorría el pasillo entre los calabozos. Le habría quitado el arma y disparado, pero sin alcanzar a herir a ninguno de los militares.
Bautista ordenó pericias sobre un proyectil extraído del marco de una puerta y que supuestamente correspondía al arma disparada por Pujadas, aunque no se pudieron determinar huellas en la empuñadura.
Además, el propio Bautista enfatizó durante su declaración de ayer que «no hubo tiros de los dos lados», desbaratando la teoría de que Pujadas disparó contra los marinos.
A pesar de ello, el procesado había señalado anteriormente que los militares que indagó le «describieron los hechos en una forma uniforme y sin grietas».
En cambio, sobre las declaraciones que les tomó en Puerto Belgrano a los sobrevivientes Alberto Camps y Ricardo Haidar, dijo que «los dos me demostraron que no decían la verdad».
También le tomó declaración a María Antonia Berger, de la que dijo que no tuvo predisposición.
El informe de 400 fojas elaborado por Bautista a pedido de la Armada, permanece desaparecido.

«VACIARON LOS CARGADORES»

«Fue un fuego iniciado hasta que el tirador no tiene más municiones en el cargador», dijo Bautista.
Consultado por el presidente del Tribunal, el procesado insistió en que los tiradores «vaciaron los cargadores de las pistolas PAM, que tienen 32 balas».
Mientras que «con las pistolas 45 fueron muy pocos tiros», y agregó que fueron atribuidos al cabo Carlos Marandino, de quien dijo que le llamó la atención «que hubiera tirado tan pocos tiros».
Bautista señaló como los tiradores a Bravo, Del Real, Marandino, Marchand y Herrera (estos dos últimos están fallecidos).

SE DESPEGÓ DEL RESTO

Sobre el final de su declaración testimonial, Bautista intentó despegarse del resto de los ex marinos procesados, al señalar que «jamás se podrá decir que mi obrar fue direccionado a favorecer al personal naval que intervino». Y agregó que «cualquiera sea la resolución que el Tribunal tome con respecto a los demás imputados, para mí será ajena».

Se fueron los procesados y algunos volverían recién para la sentencia

El juicio por la Masacre de Trelew podría seguir sin la presencia de todos los marinos acusados de los fusilamientos de 19 presos políticos.
   
Sólo permanece en la zona el ex cabo Carlos Marandino (63), quien está con prisión domiciliaria. Los otros cuatro procesados viajaron a su lugar de residencia. No se descarta que algunos vuelvan para la sentencia y sigan las audiencias por videoconferencia.
Los ex marinos enjuiciados, Rubén Paccagnini (85), Luis Emilio Sosa (77), Emilio Del Real (76) y Jorge Bautista (86), están en libertad, por lo tanto se fueron de la zona dado que el juicio se retomará recién el jueves próximo en el Cine Teatro José Hernández de Rawson, según determinó el Tribunal Oral Federal. Durante la primera audiencia del juicio, el Tribunal ratificó la situación de excarcelados de cuatro de los imputados, que pueden moverse con total libertad. Tienen obligación de concurrir al juicio, pero no de presenciarlo.
De todos modos, y teniendo en cuenta la edad de los procesados, los abogados defensores esperan definiciones en cuanto a la posibilidad de utilizar el sistema de videoconferencia para seguir el desarrollo de las audiencias y posibilitar así que sus clientes no regresen hasta el momento de la sentencia.
El pasado lunes comenzó el juicio contra los cinco ex marinos por el fusilamiento de 19 militantes de organizaciones armadas durante la madrugada del 22 de agosto de 1972 en la Base Almirante Zar de Trelew.

VIDEOCONFERENCIA
Cuando se reanuden las audiencias el jueves próximo a las 10 de la mañana, el Tribunal que preside el juez Enrique Guanzirioli deberá resolver si permite que algunos de los imputados que tengan problemas de salud que les impida asistir, puedan seguir las audiencias por videoconferencia.
El defensor del procesado Bautista ya realizó la petición, y remarcó la intención de su cliente, quien está acusado de encubrimiento, de prestar declaración testimonial en la próxima audiencia.
Bautista fue el único de los procesados que participó de la inspección ocular que se realizó el pasado jueves en la Base Zar, escenario de los hechos que se investigan.