martes, 8 de mayo de 2012

"Acá se conocieron mis padres"

María Raquel Camps caminó la Unidad Penal Nº 6 y sintió el mismo frío que su madre Rosa Pargas describió en sus poemas escritos en esas celdas. Revivió el dolor de su padre, Alberto Camps, sobreviviente de la masacre de Trelew pero muerto luego en la dictadura.

Ayer, antes de desarrollarse el acto de homenaje en el gimnasio de la cárcel, María Raquel ingresó a las celdas, miró la foto de su padre, recorrió los pasillos y continuó buscando fragmentos de su propia historia.

"Es importantísimo esto que está ocurriendo después de 40 años. Pero no me causa ninguna felicidad, no voy a festejar, la masacre significó mucho dolor para nosotros porque después vinieron muchas cosas, mi papá fue asesinado el 16 de agosto del 77 y mi mamá secuestrada y desaparecida, creo que nos marcó muchísimo esto. Después de 40 años estamos acá, buscando que nos vean las caras", sostuvo.

Dijo que ver la cara de los acusados del intento de asesinato de su padre y de la muerte de 16 de sus compañeros le da "mucha impotencia, porque están inmutables, los veo viejos y mis viejos eran muy jóvenes cuando se fueron, pero el odio solamente arruina al que odia".

María Raquel nació en la clandestinidad. "La masacre de Trelew es una frase que me siguió durante mucho tiempo, porque aparte Trelew significa bastante por otra cosa, mis papás se conocieron en el penal de Rawson y de ahí nunca más se separaron y acá yo empecé a reconstruir mi historia".

Recordó que su padre "dejó mucho testimonio escrito y dicho. Eso es un tesoro para los hijos. Tener su palabra, su pensamiento".

Y concluyó: "A mí me tocó vivir otra historia. Yo trato a veces de renombrarme en esto y decir: bueno yo también soy una víctima del terrorismo de Estado. Yo también soy una sobreviviente de esto y soy una huérfana producida por el genocidio también". Pero "estos juicios implican un nunca más, no tengo dudas".