domingo, 12 de agosto de 2012

La sentencia será en octubre


Enrique Guanziroli dijo que sólo un incidente procesal fuera de lo común podría interrumpir el buen ritmo de las audiencias y que “octubre es un mes adecuado” para el fallo. Se vieron los films “Trelew” y “Ni olvido ni perdón”.

Por Rolando Tobarez

Parado entre las butacas del Cine Teatro “José Hernández” de Rawson y rodeado por 150 estudiantes secundarios, el juez Enrique Guanziroli confirmó que la esperada sentencia por la Masacre de Trelew se conocerá en octubre. Sólo algún incidente procesal fuera de lo común haría que esta predicción no se cumpla, ya que es lo único que interrumpiría el buen ritmo que tiene el proceso.

Jueces, fiscales, querellantes y defensores compartieron ayer el recinto con los chicos de las escuelas para la proyección de dos películas: los documentales “Trelew” y “Ni olvido ni perdón”, dos cintas que repasan los hechos de la semana de agosto de 1972. La presencia de los adolescentes fue respuesta a una convocatoria oficial, con la idea de que las nuevas generaciones se empapen de parte de la historia argentina que se juzga.
Informal, sin saco ni corbata, el presidente del Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia admitió: “Calculo que el fallo tendría que ser en octubre ya que estamos desarrollando un ritmo razonable”. Según el cronograma oficial sólo restan 13 testigos y una inspección a la Base Almirante Zar, escenario de los 19 fusilamientos que se juzgan.

“Todo esto que se ve ahora después hay que procesarlo intelectual y emocionalmente, no sólo los jueces sino que también las partes deben producirse primero –añadió el magistrado-. Es un ritmo razonable de desenvolvimiento de la audiencia de debate”.

Lo que vendrá después de los testigos ya no depende del tribunal: será el turno de los alegatos. “Esa parte tiene otro ritmo: el que producen las partes; luego de que aleguen fiscales y querellantes hay que dar plazo para que aleguen los defensores y es un imponderable que el tribunal nunca maneja”. Aún así, Guanziroli insistió con que “razonablemente, por cómo se están llevando a cabo las audiencias creo que octubre es un mes adecuado, salvo que surjan algunos otros elementos de estas pruebas que estamos viendo”.

Algunos testimonios de las dos películas que se vieron ayer no fueron dichos ante un juez o sus protagonistas ya murieron como para ser convocados. Por eso el valor probatorio de ambos documentales es relativo y dependerá de la interpretación que les dé el tribunal. Sin embargo, Guanziroli explicó que “su valor es interesante porque engarza con un montón de prueba que hemos visto en el curso de estas audiencias. Se agregan visiones de las personas que nosotros no tuvimos antes porque pasó mucho tiempo y después hubo secuelas”. En este sentido consideró que los films “son un elemento de juicio interesante pero no me quiero apresurar a la ponderación que harán primero las partes y al final nosotros”.

De todas formas, el presidente del tribunal aseguró que “el 90 por ciento” de los testimonios de las películas están incorporados a la causa. “Tienen algunas variaciones, cosa que es razonable a 40 años de antigüedad de un hecho, pero diría que esas variaciones no fueron muy notables”.
Guanziroli recordó que incluso hay registros que constan en el expediente pero no en las películas sobre el 22 de agosto del ´72. “Hay fotos de las cuales nos enteramos recién en el debate y también se incorporaron. En ese sentido el tribunal siempre es muy amplio en la incorporación de pruebas ya que después vendrá la evaluación de las partes primero y de los jueces al final”.

En cuanto a la presencia de los estudiantes, el magistrado comodorense explicó que “la experiencia que tiene este tribunal es que las audiencias orales y públicas son sumamente formativas en civilidad”. Junto con Pedro de Diego y Nora Cabrera de Monella -los jueces que lo acompañan- “hemos interpretado desde hace mucho, diría que hace más de 20 años, desde que funciona el tribunal, que los estudiantes pueden asistir en tanto estén acompañados por profesores que puedan ilustrar y explicarles o por sus padres”.

En este sentido, “luego de la presencia de los chicos en algunos juicios, los profesores les tomaban evaluaciones y eran mucho más positivas de lo que uno pueda pensar. Eso nos alentó a seguir en un camino en el cual este tribunal fue pionero en Argentina”